Inspirado en el proceso natural de limpieza, esta técnica se utiliza con arenas situadas en zonas muy expuestas a la acción de las olas. Consiste en recoger los sedimentos petroleados y colocarlos en la zona intermareal de la playa. En esta zona el oleaje realizará las labores de limpieza al tiempo que redistribuirá de nuevo los sedimentos devolviéndolos a su lugar de origen.
El movimiento de los sedimentos crea una perturbación momentánea del perfil de la playa, y por tanto es necesario prestar atención a los posibles riesgos de erosión, y valorar dichos riesgos antes de comenzar las labores. Al terminar, hay que asegurarse de que los sedimentos han regresado a su lugar de origen y la contaminación no reaparezca debido a que los hidrocarburos vuelvan a la superficie o se extiendan.
