A continuación resumimos los principios fundamentales de la utilización y funcionamiento de las técnicas más habituales de limpieza de sustratos duros.
Rascado y recogida manual
Esta técnica consiste en eliminar las manchas de hidrocarburos a mano utilizando herramientas (como rasquetas, rastrillos, horcas, palas…) y almacenarlos para su posterior retirada (manual o con la utilización de maquinaria).
Lavado a presión
En esta técnica se utiliza una manguera para lanzar agua a presión fría o caliente dependiendo de la riqueza ecológica de la zona. Consiste en desincrustar las grandes acumulaciones de hidrocarburos adheridas a las superficies duras y eliminar el chapapote que haya quedado en las cavidades de las rocas o en los huecos naturales que forman guijarros, cantos rodados, etcétera. El chapapote que se desprende se recoge posteriormente.
Inyección de agua
Esta técnica utiliza mangueras de baja presión (de 3 a 8 bares) con un caudal moderado (menor de 25 m3/h) con los siguientes objetivos: desincrustar las masas de la sustancia contaminante de las superficies duras; lavar los espacios existentes entre cantos y rocas para eliminar las masas de agente contaminante que hayan podido quedar atrapadas; enjuagar y dirigir las aguas residuales resultantes hacia la zona de contención para su posterior recolección; limpiar la arena del pie de las rocas; buscar en el sustrato para comprobar que no han quedado rastros enterrados de hidrocarburo. Esta técnica se puede emplear utilizando una manguera contra incendios o, mejor aún, una manguera neumática.

Desmontaje/limpieza/nuevo montaje
Esta técnica consiste en la retirada de las rocas que forman las escolleras artificiales o espigones, para recoger las galletas de hidrocarburos que se hayan adherido a ellas, sedimentos y cascajos, ya sea a mano o empleando herramientas (raspadores, rastrillos, horcas, palas…). La sustancia contaminante se va acumulando para su posterior traslado (ya sea manualmente o con maquinaria). Después, con la ayuda de una pala hidráulica, se vuelven a colocar las piedras para formar nuevamente la escollera.
Decapado a baja presión
Consiste en la propulsión de polvo abrasivo (vidrio, bicarbonato, criogenia). Este procedimiento bastante reciente está pensado para la limpieza no erosiva de superficies frágiles o de rocas inestables.
Utilización de absorbentes
Los absorbentes se pueden utilizar de diferentes formas durante la limpieza de rocas y sustratos duros. Existen distintos formas de absorbentes: en polvos, en forma de rodillo, mopa, etc. que pueden ser utilizados para la recogida de efluentes que se generan durante la limpieza las rocas.
Otra técnica consiste en la aplicación de absorbentes en polvo sobre las superficies contaminadas. Posteriormente la mezcla de hidrocarburo y absorbente se retiran utilizando cisternas de succión portátiles. En el mejor de los casos, se utiliza el mismo dispositivo (equipo de aplicación/succión) para pulverizar y después recoger. Esta técnica es eficaz con hidrocarburos derramados recientemente y de viscosidad media o baja. Puede ser muy interesante su utilización para limpiar aquellos lugares que sean de difícil acceso. En todos los casos en los que se utilicen absorbentes, es necesario recogerlos después y gestionarlos como residuos.
No hacer nada
Se puede pensar en esta posibilidad en dos casos. En primer lugar, cuando no se puede acceder a la zona o no se puede transportar el equipamiento (por ejemplo, si el vertido ha afectado a una pequeña cala al pie de unos acantilados muy escarpados). En segundo lugar, se puede decidir “no hacer nada” porque se considere que la intervención podría provocar más daño que beneficio. Si la playa se ha visto muy afectada, habrá que confiar en la autolimpieza por la acción natural del oleaje.