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Las generalidades: lo que hay que saber

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En la mayoría de los casos, las técnicas de prevención y los medios empleados en el mar no son completamente efectivos, por lo que los hidrocarburos acaban alcanzando la costa.

Las labores de limpieza normalmente tienen lugar en dos fases: una fase inicial, en la que se recoge el grueso de los hidrocarburos vertidos y cuyo objetivo es recuperar la parte más accesible y móvil de la mancha, y una fase de restauración, que consiste en una limpieza más a fondo.

La recogida inicial pretende eliminar las acumulaciones de hidrocarburo de mayor volumen para reducir su impacto de los hidrocarburos y evitar que se extienda a otros puntos de la costa. La fase de restauración pretende ayudar a la naturaleza a recuperar sus características originales.

Algunas de las técnicas de limpieza producen un gran impacto sobre el medio ambiente. Por ejemplo, la restauración implica en ocasiones el uso de mangueras de agua fría/caliente a presión o la utilización de maquinaria pesada. Hay que tener en cuenta que algunos ambientes costeros son mucho más sensibles que otros: las marismas y llanuras mareales exigen más cuidado que las playas de arena. Por lo tanto es necesario establecer, tanto al principio como durante la puesta en marcha de todos los operativos, hasta qué punto se va a llevar a cabo la limpieza. Hay que considerar algunos parámetros:

  • Mano de obra y equipamiento disponible, además del coste de las actuaciones.
  • El grado de limpieza exigido: una playa turística tiene que ser limpiada más a fondo que un muelle de un puerto comercial.
  • El período de tiempo en el que el lugar debe quedar limpio: si no es muy urgente, las labores de limpieza pueden dejarse en manos de la naturaleza.
  • La sensibilidad ecológica del lugar: si las labores de limpieza van a resultar más perjudiciales que el propio vertido, es aconsejable dejarlo como está y confiar en la labor de limpieza propia de la naturaleza.







Independientemente del lugar y de las labores que se lleven a cabo, hay que tener en cuenta algunos principios fundamentales:

  • Esperar a que la mayor cantidad de vertido alcance la costa antes de empezar con la fase de restauración, de lo contrario, habrá que emprender todo el proceso cada vez que los hidrocarburos lleguen a la costa. Sin embargo, el grueso del vertido debe ser recogido a medida que la contaminación vaya llegando a la costa.
  • Intentar organizar la mano de obra lo más racionalmente posible y demarcar las diferentes zonas del lugar de limpieza: recogida, trasvase, almacenamiento de residuos, descontaminación de los operarios, organización del tráfico…
  • Delimitar las zonas de limpieza (postes y otra señalización vertical) y control de los accesos.
  • Ser conscientes de que todas las actuaciones tienen que estar íntimamente relacionadas e intentar anticiparse a las fases siguientes: si se extraen sedimentos, preparar su reposición, proporcionar los medios de almacenamiento y transporte precisos para los enormes volúmenes de residuos que se generan.
  • Reducir al mínimo el impacto negativo sobre el medio ambiente que puedan tener las técnicas de limpieza.
  • Utilización de métodos selectivos: recoger la menor cantidad de sustrato posible al retirar el agente contaminante.
  • No dudar en solicitar el asesoramiento de expertos: biólogos, geólogos y oceanógrafos, además de solicitar información a las autoridades locales.
  • Tener en cuenta el agotamiento y pérdida de motivación de los trabajadores a medida que avanzan las labores de respuesta. Los equipos de trabajadores serán mucho más eficaces al comienzo de las actividades que posteriormente, cuando la tensión ya ha disminuido y los resultados de su trabajo son mucho menos evidentes. Será necesario motivar a las personas que trabajan en dicho operativo de respuesta cada cierto tiempo. Si es posible, habilitar alguna sala cercana al lugar de limpieza para que puedan asearse, comer o descansar.




Puesto al día el : 2006

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