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  Las contaminaciones marinas accidentales

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Las estadísticas muestran que el número y el volumen total de vertidos accidentales de petroleros con carga está en clara disminución a partir de las 750 000 toneladas históricas del año 1979).

De esta forma, por ejemplo, gracias al considerable esfuerzo de prevención llevado a cabo tras la catástrofe del Amoco Cádiz (1978), Francia no padeció durante 20 años más que cuatro vertidos de hidrocarburos persistentes superiores al millar de toneladas: los de los petroleros Gino (1979 - 40 000 toneladas de carbon black vertido en el fondo en las costas de Ouessant), Tanio (1980 - se partió en dos al norte de la isla de Batz con 26 000 toneladas de fuel a bordo, entre las cuales 6 000 se virtieron al mar), Amazzone (1988 - un poco más de 2 000 toneladas de fuel vertido en las costas de Finisterre) y Lyria (1991 - cerca de 2 200 toneladas de petróleo vertido en las costas de la Provenza). Pero el naufragio del Erika, en diciembre de 1999, ha servido para recordarnos que el peligro de una marea negra permanece constante.

Otros países han sufrido la dolorosa experiencia de una marea negra más o menos masiva. La del Prestige, iniciada el 13 de noviembre de 2002, muestra una vez más que estas contaminaciones no entienden de fronteras pudiendo afectar a varios países a la vez (ej.: Torrey Canyon, 1967, Vistabella, 1991), tras el naufragio de un buque de paso en alta mar. Pero los buques de paso no son los únicos responsables. Los abordajes y los accidentes al entrar en puerto tienen prácticamente la misma importancia en el balance mundial de las mareas negras. A esto se añade, de forma excepcional, los accidentes de las plataformas petrolíferas marinas y de las guerras.

En los accidentes al entrar en puerto, el Reino Unido tuvo que hacer frente en 1996 a 73 000 toneladas vertidas por el Sea Empress en Milford Haven, en el momento en que Francia únicamente sufrió las 180 toneladas del Katja en el Havre (1998).

En los abordajes, Singapur padeció en 1998 el vertido de 25 000 toneladas por el Evoikos mientras que ante nuestras costas, por suerte, los últimos abordajes ocurridos fueron los de un buque cargado de super sin plomo (Bona Fulmar, 1997), y otro vacío (Nilos, 1998).

En los naufragios y encallamientos de buques, el Japón sufrió el derrame de 6 000 toneladas de fuel pesado vertido por el petrolero ruso Nakhodka en 1997, mientras que aquí solamente conocimos las 120 toneladas de fuel pesado del carguero Capetan Tzannis en Anglet. Pero las dificultades con las que se toparon las autoridades japonesas durante el accidente del Nakhodka no serian más que el preámbulo de lo que iban a descubrir Francia con el Erika y España con el Prestige. Ciertas enseñanzas surgidas de la experiencia japonesa sirvieron de referencia para la toma de decisiones en Francia.


Encallamiento del Nakhodka, Japon (1997)



Naufragio del Erika, Francia (1999)


Los hidrocarburos no son los únicos en tela de juicio. El encallamiento del carguero Fenes al sur de Córcega en 1996 provocó el vertido de su carga de trigo en el fondo del mar. El abordaje del Allegra en el mar de la Mancha causó el vertido de cerca de 900 toneladas de aceite de palma en 1997. En el 2000, el naufragio del quimiquero Ievoli Sun en el mar de la Mancha confirmó, si es que aún era necesario, la existencia del riesgo químico. Estos accidentes han necesitado respuestas adaptadas, así como tecnologías innovadoras o procedentes de la experiencia de otros países.

Finalmente, varios accidentes o actuaciones malintencionadas, en particular en América Latina; han mostrado que los riesgos de contaminaciones ligadas a la explotación petrolífera por un lado, y al transporte a través de oleoductos, por otro lado, no deben infravalorarse , aunque se esté lejos del récord obtenido en el Golfo de Méjico con 400 000 toneladas de petróleo vertidas por la erupción del Ixtoc 1 (1979). El almacenamiento de los productos petrolíferos o químicos y su transporte por vía terrestre, fluvial o ferroviaria suponen también una fuente de contaminación susceptible de provocar problemas.


Erupción del pozo petrolífero Ixtoc 1, Golfo de Méjico (1979)


Cada riesgo exige una estrategia, unas técnicas y unas herramientas de respuesta adaptadas. El informe "Respuesta al vaciado accidental de productos en todos los medios" (en francès) presenta las grandes líneas siguiendo la secuencia natural de intervenciones en situaciones tipo.

Cada accidente genera localmente una actitud que cuestiona los procedimientos, las técnicas, los materiales y los productos utilizados. Esta ola de cuestionamientos ha servido para progresar de modo más o menos grande en la forma de actuar y en los medios de intervención. Debe buscarse de forma constante en los países afectados, la información útil a los servicios operativos. Ciertos accidentes, más graves o más mediatizados que otros generan la concienciación nacional, a menudo más amplia, y conducen a nuevas experimentaciones. Las mareas negras del Amoco Cádiz (1978) y del Erika (1999) han provocado la revisión de la instrucción nacional, que dirige la lucha contra las contaminaciones marinas accidentales (Instrucción Polmar). La marea negra del Erika generó un conjunto de medidas europeas ("paquetes" Erika I, II et III). Para obtener más información ver: Instrucción Polmar (en francès) y los "paquetes" Erika.

Los vertidos accidentales de fuel pesado : ejemplos de vertidos accidentales de un producto petrolífero pesado en el mar, de un petróleo crudo o de un producto refinado cuya densidad varía entre 0,95 y 1,00, son numerosos.

En Francia se puede hacer referencia a cuatro accidentes :
- en 1999, el Erika vertió 20 000 toneladas de fuel pesado n°2 en el Golfo de Gascuña,
- el incidente del Katja en 1997 en el puerto de le Havre produjo el vertido en la dársena del puerto de 187 m³ de fuel de la bodega del barco y la contaminación en época estival de algunas playas de Seine Maritime y de Calvados,
- el naufragio del Tanio en 1980 en Manche, al norte de la isla de Batz, provocó el vertido de cerca de 6500 toneladas de fuel pesado n°2,
- el naufragio del Bohlen en 1976 en el mar de Iroise, en el malecón de la isla de Sein, produjo el vertido de cerca 6500 toneladas de petróleo crudo pesado, llamado de Boscan, procedente de Venezuela.


Vista aérea de una playa contaminada tras el vertido del Tanio (Fuente Cedre)


En el resto del mundo, los vertidos accidentales de fuel pesado (fuel oil n°6 o Búnker C) son los siguientes :
- el Baltic Carrier en marzo 2001, en Dinamarca (2 700 toneladas),
- el Nakhodka en 1997 en Japón (6 200 m³),
- el Nestucca en 1988 en el estado de Washington, EEUU (11 000 m³)
- el Mobiloil en 1984 en el río Columbia, EEUU (640 m³),
- el Argo Merchant en 1976 ante las costas de Nantucket en EEUU (5 700 m³),
- el Tamano en 1972 en el Maine, EEUU (400 m³),
- el Arrow en 1970 en Nueva Escocia, Canadá (12 000 m³),
- el Hamilton Trader en 1969 en la bahía de Liverpool en Gran Bretaña (640 m³).

Este tipo de vertido produce extensas manchas, galletas y bolas de hidrocarburos, originadas por la fragmentación del producto durante su deriva marina, a menudo acompañadas de irisaciones. Casi siempre, el impacto sobre las aves y los mamíferos marinos empetrolados es muy elevado.. El vertido de este fuel pesado, al presentar unos componentes evaporables y biodegradables minoritarios (menos del 10 % de su masa), suele exigir unos amplios trabajos de limpieza, que se vuelven difíciles debido a la extremada viscosidad del producto. En compensación, éste difunde en el agua escasos componentes tóxicos y, una vez que la limpieza se ha llevado a cabo, los efectos a largo plazo son mínimos, en general .



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Última actualización : 10 02 03
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